Sinergia: elemento central de la Agroecología

Pablo Tittonell

(texto extraído de la serie de charlas: ‘Agroecología una cuestión de Principios’, INTA Bordenave, Argentina)

Desde un punto de vista sistémico las sinergias representan relaciones ‘más que aditivas’ entre dos o más factores. En otras palabras, uno mas uno es más que dos, dos mas uno es más que tres, y así sucesivamente. Las sinergias pueden ser asimiladas en algunos casos a lo que en estadística llamamos interacciones positivas, pero no siempre es el caso, ya que no toda interacción positiva representa una sinergia. Pero en lugar de hablar de cómo medir sinergias (ver p.ej. Tittonell., 2013), quisiera destacar aquí tres aspectos.

En primer lugar, que dentro de los 10 elementos que definen a la agroecología las sinergias ocupan un lugar diferente a los demás elementos (de hecho, toman un lugar central en las gráficas) ya que pueden ser expresadas en función de los otros nueve elementos; así, es posible observar sinergias entre la eficiencia y la diversidad, por ejemplo, o entre la gobernanza y los valores humanos y sociales, o entre la economía solidaria y el reciclaje. Las sinergias, en tal sentido, aparecen como un meta-elemento, capaz de integrar a los otros nueve (Figura 1).

Figura 1: Relación entre los 10 elementos que definen a la Agroecología (FAO, 2018)

En segundo lugar, que existen, en mi opinión, dos formas de definir a las sinergias: de manera objetiva o subjetiva. Las sinergias objetivas son aquellas que existen en el medio natural independientemente de que las observemos o no, de que las utilicemos o no, de que las propiciemos con nuestro manejo o no. El mutualismo, la simbiosis, son ejemplos de sinergias en la naturaleza que existen desde que existe la vida en la tierra y que pueden ser caracterizadas, medidas y hasta manejadas en función de nuestros objetivos de producción. Las sinergias subjetivas en cambio son aquellas que surgen de una construcción intelectual humana, de una valoración de los procesos que tienen lugar en el socio-ecosistema en función de nuestros objetivos. Por ejemplo, la introducción de cultivos de cobertura que permitan capturar el exceso de nutrientes en el invierno, generar biomasa que aporte carbono al suelo, crear condiciones para el refugio y la alimentación de organismos benéficos, reducir la erosión hídrica o eólica protegiendo al suelo, usar el exceso de agua del suelo para evitar inundaciones en zonas húmedas, competir con las malezas y en el caso de leguminosas fijar N atmosférico, etc. Todos estos son procesos ‘utilitarios’, que responden a nuestros objetivos productivos, que permiten reducir costos de producción a la vez de reducir el impacto ambiental de la agricultura, es decir, una situación claramente sinérgica. Sin embargo, en ausencia de una valoración humana, antropocéntrica, tales relaciones carecerían de sentido .

Sinergias y Compromisos

En tercer lugar, es prácticamente imposible definir o incluso medir sinergias sin considerar al mismo tiempo su resultado antagónico: los compromisos, contraprestaciones o tensiones entre objetivos, conocidos como trade-offs en la literatura internacional. De hecho, las mismas herramientas que se pueden utilizar para medir sinergias se utilizan – y fueron desarrolladas – para evaluar compromisos entre objetivos. Esto se ilustra en la Figura 2a, que representa a dos objetivos encontrados, por ejemplo, la producción ganadera y la conservación de la vegetación nativa en un ecosistema de bosque. El objetivo A podría estar medido en términos de producción de carne por hectárea año, y el objetivo B en términos de la densidad de renovales de especies leñosas de interés. Si la relación entre ambos objetivos es substitutiva, ellos son prácticamente mutuamente excluyentes. Si la relación es complementaria, existiría un rango de productividad (hasta A1) en el que la pérdida de renovales no es tan elevada (B1’’), mas allá del cual la misma se agrava aceleradamente.

Figura 2. Ejemplos de sinergias y compromisos. (a) Los objetivos A y B son opuestos, pero su relación inversa puede ser sustitutiva o complementaria. De acuerdo a esto, para un mismo nivel de satisfacción del objetivo A (A1) el nivel de satisfacción del objetivo B puede ser B1’, B1, o B1’’ (de sustitución a complementariedad). Una sinergia representa un nivel aun mayor del objetivo A (A2) manteniendo el alto nivel de satisfacción de B (B1’’) o incluso mayor en ciertos casos. Adaptado de Tittonell (2013) (b) Un ejemplo proveniente del proyecto EULACIAS en sistemas hortícolas-ganaderos en Uruguay, donde en dos estudios de caso (Farm 1 y Farm 2) se observo a lo largo del proyecto una reducción de la erosión del suelo y un aumento de los ingresos familiares (de inicial a actual), y donde se calculo mediante modelos que estos aumentos podrían continuar sin comprometer el recurso suelo (de actual a potencial). Adaptado de Dogliotti et al., 2014.

Una sinergia podría ser por ejemplo, encontrar una forma de manejo del ganado que permita aumentar la producción, ya sea mediante aumento de la carga animal o de la productividad por animal, o ambas, a la vez de mantener la densidad de renovales forestales por encima del umbral B1”. Si esto fuera posible, se estaría transitando desde un compromiso a una sinergia, desde un ciclo vicioso a uno virtuoso. Tal es el caso de lo ocurrido durante un proyecto de co-innovación en horticultura en Uruguay (Figura 2b), donde fue posible disminuir la erosión del suelo y aumentar los ingresos familiares al mismo tiempo (cuando en general se asumía que la pérdida de suelos era un ‘costo necesario’ de la horticultura qua había que asumir).

Diferentes miradas

Finalmente, y de lleno en las sinergias subjetivas, es importante considerar la diversidad de actores interesados en tales relaciones. Por ejemplo, promover medidas de manejo que aumenten la necesidad de mano de obra en la explotación puede ser visto como un compromiso para el productor, que prefiere o necesita bajar costos, pero puede ser visto como una oportunidad para generar empleos rurales para un decisor político. Es decir que la misma relación puede ser vista como compromiso o sinergia por diferentes actores.

Referencias
Tittonell, P., 2013. Towards ecologically intensive smallholder farming systems. Design, scales and tradeoffs evaluation. In: Vanlauwe et al. (eds.) Agro-ecological Intensification of Agricultural Systems in the African Highlands, Earthscan, Rutledge, Oxon, p. 132-144.
Dogliotti, S., García, M.C., Peluffo, S., Dieste, J.P., Pedemonte, A.J., Bacigalupe, G.F., Scarlato, M., Alliaume, F., Alvarez, J., Chiappe, M., Rossing, W.A.H., 2014. Co-innovation of family farm systems: A systems approach to sustainable agriculture. Agricultural Systems 126.

Encuesta sobre la respuesta de la agroecología y la agricultura familiar frente a la pandemia de COVID19

Los movimientos de la agricultura familiar y la agroecología reaccionaron rápidamente para aliviar las amenazas al sistema agroalimentario asociadas con la pandemia de COVID19. ¿Cuántos fueron, donde tuvieron lugar, a cuántas familias productoras o consumidoras, urbanas or rurales, beneficiaron estas iniciativas?

Son éstas las preguntas que nos proponemos poder responser y para ello, el Giaasp junto con una red amplia de colaboradores de América Latina, está lanzando una encuesta online para documentar y sistematizar la información sobre las iniciativas que surgieron desde los movimientos de la agricultura familiar y la agroecología en respuesta a la pandemia de COVID19 y sus múltiples impactos sobre la seguridad alimentaria y nutricional. En este link podrán acceder a la encuesta online y completarla:

Link a la encuesta online

Por favor no dudar en difundirla entre sus colegas, colaboradores y redes que sean de su conocimiento, y que contribuyan o hayan contribuido a generar respuestas formales o informales.

Muchas gracias!

más información: fernandez.manuela@inta.gob.ar

 

Evaluando la transición a la agroecología en Patagonia norte

Por Juan de Pascuale Bovi y Valeria Ávarez

Existen variados esfuerzos en responder preguntas tales como ¿qué es la agroecología? y ¿cuán agroecológico es un sistema productivo?  La FAO, desde 2014 lidera un proceso a nivel mundial que busca consenso para generar marcos a partir de los cuales sea factible definir a la agroecología y aproximar a un análisis sobre la transición a la agroecología.

Un documento divulgado por la FAO, amigable y de fácil lectura, es Los 10 elementos de la Agroecología. Guía para la transición hacia sistemas alimentarios y agrícolas sostenibles. Donde define a la agroecología como un enfoque integrado que aplica simultáneamente conceptos y principios ecológicos y sociales al diseño y la gestión de los sistemas alimentarios y agrícolas. Su objetivo es optimizar las interacciones entre las plantas, los animales, los seres humanos y el medio ambiente, teniendo en cuenta, al mismo tiempo, los aspectos sociales que deben abordarse para lograr un sistema alimentario justo y sostenible.

Es así que la respuesta a la primera pregunta, sobre ¿qué es la Agroecología?muestra gran complejidad ya que incluye varios elementos y aborda diferentes dimensiones. Dentro de los 10 elementos, aquellos referidos a las prácticas de cultivo y criterios de innovación, son la diversidad, las sinergias, la eficiencia, la resiliencia, el reciclaje y la creación conjunta y el intercambio de conocimientos. En cuanto a los aspectos contextuales y el entorno favorable se mencionan los valores humanos y sociales, la cultura y tradiciones alimentarias, la economía circular y solidaria, y la gobernanza responsable.

En base al acuerdo sobre estos 10 elementos que deben ser considerados en el enfoque para el diseño y la gestión de los agroecosistemas, se realizan esfuerzos para consolidar una metodología que responda a la segunda pregunta ¿cuan agroecológico es un sistema productivo?Al igual que la respuesta para la primera pregunta, ésta no carece de complejidad. Luego del 2doSimposio Internacional de Agroecología en 2018, FAO constituye un equipo técnico de trabajo que se enfoca en desarrollar un marco analítico para la evaluación multidimensional de la agroecología y una guía para su aplicación. Uno de los miembros del equipo de expertos externos es el Dr. Pablo Tittonell.

Evaluación a campo

A principios de 2019, en Argentina se establecieron nodos para la evaluación de la metodología. Para Patagonia Norte, se conformo un equipo local coordinado por Juan De Pascuale (INTA-Bariloche) y Valeria Álvarez (becaria CONICET). Se trabaja en conjunto con cuatro Agencias de Extensión Rural (AER), que abracan situaciones geográficas, socio económicas y culturales muy diversas. Desde valles fértiles (El Bolson, El Manso, Alto Valle), hasta situaciones de clima árido o semi-árido (Corralito, Cerro Alto, Villa LLanquin, Picún Leufú, Paso Aguerre).

En cada área de trabajo se realizan visitas a campos, y junto a productores y agentes de desarrollo (extensionistas), se analizan los índices establecidos en la metodología. La información es relevada mediante entrevista semi-estructurada, guiada por tópicos (lo 10 elementos). Posteriormente, el análisis de la información se lleva a cabo mediante gráficos de radar que permiten un reconocimiento rápido de los puntos fuertes y débiles del sistema.

Actualmente se trabaja en aumentar el numero de casos de estudio de manera de poder aplicar técnicas de análisis multivariado para alcanzar una mejor comprensión sobre la configuración de los sistemas, la interacción entre las variables y un agrupamiento de los sistemas en base al estado actual, ubicando a cada sistema en un gradiente que va, desde una configuración tipo sistema convencional hasta sistemas agroecológicos.

Se analizaron sistemas ganaderos, agrícolas y mixtos (agrícola-ganadero). Uno de los sistemas estudiados integra a sus actividades productivas la acuicultura. Todos los sistemas estudiados pertenecen a la agricultura familiar, cuyo rasgo distintivo es la priorización de la mano de obra familiar en las actividades productivas y de gestión del sistema.

Entre las curiosidades observadas, fue que no siempre los sistemas agrícolas (hortícolas) orgánicos vinculados a circuitos cortos de comercialización, economías circulares, con espacios de co-creación de conocimiento y valores humanos y sociales fuertes, en términos de dignidad, equidad, igualdad, inclusión y justicia, son los sistemas mejor puntuados en términos de transición a la agroecología. La tendencia es que la matriz productiva donde el diseño incorpora animales, muestran mejores resultados, en una misma situación de contexto.

Las múltiples dimensiones de la agroecología

La agroecología como enfoque precisa ser comprendida desde la multiplicidad de dimensiones que la define. Evitar valoraciones taxativas puede ser de gran ayuda en el entendimiento de los diseños de los sistemas y en comprender el entorno que la condiciona. De esta manera es posible identificar elementos puntuales sobre los cuales trabajar desde la co-innovación. Analizar los sistemas productivos a partir de un marco metodológico complejo, interpretado en forma conjunta con productores y referentes de cada zona, presenta un potencial sumamente interesante.