La dinámica de la vegetación no es lineal

Publicación reciente:

Easdale M.H., et al., 2019. Trend-cycles of vegetation dynamics as a tool for land degradation assessment and monitoring. Ecological Indicators 107, 105545.

La degradación de la tierra y la desertificación se encuentran entre los problemas ambientales más relevantes en la mayoría de las regiones áridas y semiáridas del mundo. Los sistemas de monitoreo están en el centro de la demanda para respaldar la toma de decisiones y para la evaluación del impacto de los programas de intervención, como los programas de Lucha contra la Desertificación de las Naciones Unidas. Las metodologías actuales para evaluar la degradación de la tierra están en permanente debate y los esfuerzos se orientan al desarrollo de herramientas operativas precisas dirigidas a grandes regiones, como pueden ser la Patagonia, el Monte o la Puna en Argentina. Sin embargo, todavía faltan enfoques rigurosos y sistemáticos para abordar la dinámica compleja de la productividad de los pastizales áridos y semiáridos.

La información satelital ofrece oportunidades para retornar al pasado a estudiar procesos ecológicos para los cuales no se registraron datos en tierra o fueron costosos de obtener. La degradación de la tierra generalmente se define como una disminución a largo plazo del funcionamiento del ecosistema y la pérdida de productividad causada por la interacción de las perturbaciones humanas y ambientales. Si bien es un proceso complejo, que debe involucrar la evaluación de diferentes dimensiones biofísicas, la pérdida de productividad se puede abordar analizando las tendencias de índices espectrales como el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI, por sus siglas en inglés), un buen estimador de la actividad fotosintética de la vegetación. Sin embargo, la mayoría de los estudios hasta la fecha utilizan tendencias monotónicas o lineales para evaluar la degradación de la tierra. El punto es que las tendencias a largo plazo de la productividad de la vegetación pueden exhibir dinámicas unidireccionales (monotónicas), pero también cíclicas (no monotónicas), incluyendo oscilaciones que pueden durar varios años, las cuales no pueden ser capturadas por las tendencias lineales (ver Easdale et al. 2018).

La Tendencia Cíclica es una propuesta que hemos desarrollado para el análisis de series de tiempo de la productividad, que proporciona información sobre movimientos a largo plazo mientras incluye cambios cíclicos en la dirección subyacente a la serie. Evaluamos los ciclos de tendencia del NDVI en Patagonia (Argentina) como aproximación a la dinámica de la productividad de la vegetación, integrando la tendencia y los ciclos de mediano plazo (> 4 años). Utilizamos imágenes MODIS entre los años 2000 y mediados de 2018. Los resultados muestran que los ciclos de tendencia explicaron una porción significativa de la información temporal total (que alcanzó casi el 20%), de la cual la mayoría de los patrones se explicaron por un comportamiento no monotónico (o sea cíclico). Se identificaron cinco patrones principales en la dinámica de la vegetación: Decrecimiento (0,1% del área), Incremento (0,6%), Recuperación (48,8%), Recaída (36,8%) y Sin Tendencia-Cíclica (13,8%). Contrariamente a lo que generalmente se ve en la literatura, los patrones lineales y particularmente las tendencias decrecientes se registraron marginalmente en los últimos 18 años de registros de NDVI en la Patagonia. En cambio, la mayor proporción del área se clasificó como recuperación inicial o avanzada y patrones iniciales de recaída, que se refieren a las fases de un comportamiento cíclico. Estos resultados enfatizan la necesidad de revisar la conceptualización de la evaluación de la degradación de la tierra por medio del uso de información satelital, y en particular, revisar críticamente la capacidad de las tendencias lineales para reflejar la dinámica de la vegetación. Finalmente, proponemos el uso potencial de la Tendencia Cíclica como una herramienta para monitorear evaluar la dinámica de la vegetación en programas orientados a neutralizar la degradación de la tierra.

Evaluando la transición a la agroecología en Patagonia norte

Por Juan de Pascuale Bovi y Valeria Ávarez

Existen variados esfuerzos en responder preguntas tales como ¿qué es la agroecología? y ¿cuán agroecológico es un sistema productivo?  La FAO, desde 2014 lidera un proceso a nivel mundial que busca consenso para generar marcos a partir de los cuales sea factible definir a la agroecología y aproximar a un análisis sobre la transición a la agroecología.

Un documento divulgado por la FAO, amigable y de fácil lectura, es Los 10 elementos de la Agroecología. Guía para la transición hacia sistemas alimentarios y agrícolas sostenibles. Donde define a la agroecología como un enfoque integrado que aplica simultáneamente conceptos y principios ecológicos y sociales al diseño y la gestión de los sistemas alimentarios y agrícolas. Su objetivo es optimizar las interacciones entre las plantas, los animales, los seres humanos y el medio ambiente, teniendo en cuenta, al mismo tiempo, los aspectos sociales que deben abordarse para lograr un sistema alimentario justo y sostenible.

Es así que la respuesta a la primera pregunta, sobre ¿qué es la Agroecología?muestra gran complejidad ya que incluye varios elementos y aborda diferentes dimensiones. Dentro de los 10 elementos, aquellos referidos a las prácticas de cultivo y criterios de innovación, son la diversidad, las sinergias, la eficiencia, la resiliencia, el reciclaje y la creación conjunta y el intercambio de conocimientos. En cuanto a los aspectos contextuales y el entorno favorable se mencionan los valores humanos y sociales, la cultura y tradiciones alimentarias, la economía circular y solidaria, y la gobernanza responsable.

En base al acuerdo sobre estos 10 elementos que deben ser considerados en el enfoque para el diseño y la gestión de los agroecosistemas, se realizan esfuerzos para consolidar una metodología que responda a la segunda pregunta ¿cuan agroecológico es un sistema productivo?Al igual que la respuesta para la primera pregunta, ésta no carece de complejidad. Luego del 2doSimposio Internacional de Agroecología en 2018, FAO constituye un equipo técnico de trabajo que se enfoca en desarrollar un marco analítico para la evaluación multidimensional de la agroecología y una guía para su aplicación. Uno de los miembros del equipo de expertos externos es el Dr. Pablo Tittonell.

Evaluación a campo

A principios de 2019, en Argentina se establecieron nodos para la evaluación de la metodología. Para Patagonia Norte, se conformo un equipo local coordinado por Juan De Pascuale (INTA-Bariloche) y Valeria Álvarez (becaria CONICET). Se trabaja en conjunto con cuatro Agencias de Extensión Rural (AER), que abracan situaciones geográficas, socio económicas y culturales muy diversas. Desde valles fértiles (El Bolson, El Manso, Alto Valle), hasta situaciones de clima árido o semi-árido (Corralito, Cerro Alto, Villa LLanquin, Picún Leufú, Paso Aguerre).

En cada área de trabajo se realizan visitas a campos, y junto a productores y agentes de desarrollo (extensionistas), se analizan los índices establecidos en la metodología. La información es relevada mediante entrevista semi-estructurada, guiada por tópicos (lo 10 elementos). Posteriormente, el análisis de la información se lleva a cabo mediante gráficos de radar que permiten un reconocimiento rápido de los puntos fuertes y débiles del sistema.

Actualmente se trabaja en aumentar el numero de casos de estudio de manera de poder aplicar técnicas de análisis multivariado para alcanzar una mejor comprensión sobre la configuración de los sistemas, la interacción entre las variables y un agrupamiento de los sistemas en base al estado actual, ubicando a cada sistema en un gradiente que va, desde una configuración tipo sistema convencional hasta sistemas agroecológicos.

Se analizaron sistemas ganaderos, agrícolas y mixtos (agrícola-ganadero). Uno de los sistemas estudiados integra a sus actividades productivas la acuicultura. Todos los sistemas estudiados pertenecen a la agricultura familiar, cuyo rasgo distintivo es la priorización de la mano de obra familiar en las actividades productivas y de gestión del sistema.

Entre las curiosidades observadas, fue que no siempre los sistemas agrícolas (hortícolas) orgánicos vinculados a circuitos cortos de comercialización, economías circulares, con espacios de co-creación de conocimiento y valores humanos y sociales fuertes, en términos de dignidad, equidad, igualdad, inclusión y justicia, son los sistemas mejor puntuados en términos de transición a la agroecología. La tendencia es que la matriz productiva donde el diseño incorpora animales, muestran mejores resultados, en una misma situación de contexto.

Las múltiples dimensiones de la agroecología

La agroecología como enfoque precisa ser comprendida desde la multiplicidad de dimensiones que la define. Evitar valoraciones taxativas puede ser de gran ayuda en el entendimiento de los diseños de los sistemas y en comprender el entorno que la condiciona. De esta manera es posible identificar elementos puntuales sobre los cuales trabajar desde la co-innovación. Analizar los sistemas productivos a partir de un marco metodológico complejo, interpretado en forma conjunta con productores y referentes de cada zona, presenta un potencial sumamente interesante.