Alerta máxima en Chubut

Democracia en peligro y Ecocidio en puerta

Por Luciana Laborda¹, Valeria Álvarez¹ y Gimena Vilardo².

Megaminería, ¿sí o no?

En la Patagonia Argentina, legisladores de la Provincia del Chubut rechazaron la (segunda) Iniciativa Popular contra la minería metalífera a gran escala con uso de sustancias tóxicas. El Proyecto 129/20 presentado por el pueblo con 30.916 firmas (juntadas en 100 días en plena pandemia del año 2020) fue rechazado  en la Cámara de Diputados con 13 votos en contra, 12 a favor y 2 abstenciones en un trámite express, vía remota y sin audiencia.

¿Qué es una ‘Iniciativa Popular’? Herramienta de democracia semi-directa avalada por la Constitución Provincial que permite a la ciudadanía presentar proyectos de ley reuniendo la firma de al menos el 3% del padrón electoral

Mientras tanto, el gobernador provincial Mariano Arcioni, quien asumió su gobierno a través de una fuerte campaña anti-megaminería, presentó un proyecto en sentido inverso (Proyecto 128/20), propiciándola en los departamentos de Gastre y Telsen donde se encuentran yacimientos de Plata y Uranio.

La situación de Chubut en números. El área concesionada a la megaminería representa más de dos veces la superficie de la provincia de Tucumán.

Historia de lucha

Chubut es un ejemplo de lucha contra la megaminería a nivel continental. Por 20 años ha defendido el agua y la vida impidiendo este extractivismo. Algunos momentos clave:

2001: la multinacional Meridian Gold –EE.UU. y Canadá– invade una comunidad mapuche buscando oro y otros minerales. Tras protestas en la ciudad de Esquel se conforma el movimiento «No a la mina».

2003: se sanciona la Ley 5001 (actual XVII-Nº 68) que prohíbe megaminería a cielo abierto con uso de cianuro. Sin embargo, la ley deja una opción para la ‘zonificación’ habilitando ciertas zonas. A la fecha no se han definido esas zonas.

2014: la Unión de Asambleas de Comunidades de Chubut (UACCh) presenta un proyecto de ley por Iniciativa Popular para prohibir la megaminería en toda la provincia (13 mil firmas). Los diputados la aprueban (Ley N° 075/14) pero previamente la transforman –cediendo a intereses privados y en torno a una situación de soborno aun no esclarecida en la justicia–. Dicha transformación otorga derechos para la explotación metalífera a gran escala y con utilización de sustancias tóxicas en ciertas zonas de la provincia. En paralelo, el gobierno presenta Plan de Desarrollo Comarcal de la Meseta Central del Chubut para la extracción de Plata y Uranio.

2015: el gobernador Mario Das Neves deroga la Ley N° 075/14 retornando a su estado original.

2017: Mariano Arcioni asume como gobernador y presiona por la zonificación.

El proyecto de zonificación comprende cerca del 75% de la cuenca del Río Chubut, fuente de agua del 50% de la población de la provincia. Además, es importante remarcar que la naciente del Río Chubut se encuentra en la provincia de Río Negro, cuya cuenca se encuentra en una zona habilitada para la actividad extractiva minera.

2020: se presenta un nuevo proyecto por Iniciativa Popular, fallados los intentos por que se trate el primero. Junto a éste, el gobierno provincial presenta otro instando a la zonificación en la meseta patagónica. El diputado Sebastián López fue grabado por una cámara oculta pidiendo sobornos para posicionarse a favor de la minería.

2021: el 6 de mayo se rechaza la iniciativa popular (con Sebastián López votando a favor de la minería). De esta manera, estaría el camino allanado para avanzar con el proyecto de zonificación y la consecuente megaminería de Plata y Uranio en la Meseta Central de Chubut.

¿Desarrollo? ¿Hacia dónde? ¿Para quién? Una opinión personal…

En una provincia mega-endeudada y en crisis socioeconómica grave, ¿será un ‘crecimiento’ extractivista la mejor opción para reencauzar su economía a largo plazo, poniendo en riesgo a los ecosistemas y al agua potable del único río que atraviesa la provincia, teniendo en cuenta que la mayor parte del territorio tiene un clima árido y semiárido? ¿A qué costo vamos a permitir que las trasnacionales se lleven los minerales en bruto, sin valor agregado local, mientras lxs políticxs de turno se enriquecen? ¿Puede considerarse al Proyecto Navidad como una esperanza para la provincia, a través de la extracción de 7,5 millones de onzas de plata anuales durante 17 años, pero con sólo 2000 empleos vinculados y 800 directos generados? ¿O la extracción de Uranio con una inversión prevista de 250 millones de dólares y solo 500 empleos? Esto, sabiendo que son actividades mundialmente conocidas por los estragos que producen y que no cuentan con garantías reales de sustentabilidad.

En Chubut EXISTEN alternativas a la megaminería que responden directamente a los intereses y posibilidades de acción de las poblaciones locales –que no perjudican al medio ambiente ni a la sociedad y contribuyen a la diversificación productiva–, pero la falta de voluntad política, creatividad e idoneidad dificulta que se desarrollen con más éxito. En la provincia se supo cultivar trigo y había molinos harineros, y hubieron trenes que permitían el transporte de la producción y sus habitantes. Hoy se cultiva alfalfa,  frutas finas, hortalizas, vides, olivos. Se crían ovejas, cabras, vacas, cerdos, truchas y erizos de mar. Hay apicultura de excelente calidad. Muchas de estas iniciativas son de base agroecológica, lo que permite integrarlas además con una actividad turística con alto valor ecológico y cultural, nacional e internacional, mucho más sustentables en el largo plazo que las actividades extractivas.

También se realizan en la provincia la pesca recreativa, náutica y buceo de excelente calidad. Se cuenta con un centro de esquí invernal y con uno de los sitios de escalada más importantes del mundo: Piedra Parada. La provincia presenta regiones de alto interés para la conservación de la naturaleza repartidas entre sus 2 Parques Nacionales y 14 Áreas Naturales Protegidas, como un bosque petrificado y la colonia continental de pingüinos de Magallanes más grande del mundo: Punta Tombo. Es escenario de uno de los fenómenos naturales más espectaculares, que convoca a fotógrafos, documentalistas, científicos y turistas de todo el mundo: el avistaje de orcas y ballenas desde la costa. Hay guanacos, maras, ñandúes; artesanías en lana y madera. En Chubut se han encontrado múltiples fósiles de dinosaurios, entre ellos el más grande del mundo: Patagotitan mayorum. Además, dio lugar a una de las únicas colonizaciones pacíficas del mundo, la colonización galesa, presente en su cultura en especial en los valles del río, en su arquitectura urbana y gastronomía local. Hay fuertes y constantes vientos y gran radiación solar para desarrollar energías renovables. Hay industrias en desarrollo como la cervecera y otras en decadencia como la textil. La provincia tiene puertos de aguas profundas con potencial para la bioeconomía basada en los productos del mar.

Con todo esto, ¿vamos a seguir exportando materia en bruto, tal como se ha venido haciendo con la lana no lavada que exportamos desde hace 200 años? ¿vamos a generar 3300 empleos por 17 años y seguir apostando a una economía basada en empleadxs públicos potenciando el modelo actual, con una posible escasez absoluta de agua potable y sana? En medio de una pandemia mundial que podría hacernos reflexionar –al menos– sobre nuestras conductas extractivistas y de consumo, ¿se lo sigue proponiendo como alternativa? Los ecosistemas del Río Chubut, los territorios ancestrales de los pueblos originarios y la vida de las personas están en peligro. El supuesto ‘progreso’ extractivista minero solo trae pobreza y muerte al pueblo. El pueblo chubutense lo sabe y no hay licencia social. Como dijo un poblador de la meseta «se termina el agua y se termina todo».

Leer más:

Gobierno nacional y garantías de ‘minería sustentable’: Alberto Gensel –actual secretario de Minería de la Nación– trabajaba para gobierno de San Juan cuyos tratos con Barrick Gold (Canadá) dieron como resultado la explotación de la mina Veladero: la más grande de Argentina y de las más importantes del mundo. Con años de múltiples derrames de miles de litros de cianuro sobre el Río Potrerillos. Nadie de la empresa fue condenado. La gente no tiene agua para beber ni para sus cultivos hace años.

ZONIFICACIÓN MINERA EN CHUBUT: UNA MIRADA INTERDISCIPLINARIA (2021). Mesa de Coordinación Técnica sobre Zonificación Minera, CCT CONICET-CENPAT.

HABLEMOS DE MEGAMINERÍA. Unión de Asambleas Ciudadanas Chubutenses (UACCH)

The impact of Canadian Mining in Latin America and Canada’s Responsibility Executive Summary of the Report submitted to the Inter-American Commission on Human Rights. Working Group on Mining and Human Rights in Latin America.

¹ Grupo Interdisciplinario de Investigación/Extensión en Agroecología, Ambiente y Sistemas de Producción. IFAB INTA-CONICET.

² Grupo de Ecología de Poblaciones de Insectos. IFAB INTA-CONICET.

Será la COVID19 el puntapié necesario para repensar nuestro sistema agroalimentario?

Pablo Tittonell

(texto en preparación para el Informe Planeta Vivo 2020, WWF)

Nuestro sistema alimentario actual enfrenta muchos desafíos para mantenernos alimentados durante la pandemias de COVID-19. Al restringir la movilidad, el comercio internacional y el transporte, la crisis de la COVID-19 socava gravemente uno de los pilares clave de la seguridad alimentaria: el acceso a los alimentos. Dependiendo de cuánto durará esta crisis y las restricciones asociadas a la movilidad de bienes y personas, otros componentes de la seguridad alimentaria, a saber, la disponibilidad, la estabilidad y la utilización de los alimentos también se verán gravemente afectados. Las pandemias de COVID19 revelaron, o más bien destacaron, la debilidad de nuestro sistema alimentario industrializado y globalizado, dominado por unas pocas corporaciones multinacionales, caracterizado por monocultivos uniformes y ganadería industrializada, y altamente dependientes de recursos no renovables para la producción, transformación y distribución de alimentos. La mayoría de las ciudades y países enteros importan grandes cantidades de alimentos y dependen estrictamente del transporte y la movilidad internacional de los alimentos.

La agroecología ofrece oportunidades para integrar verdaderamente la naturaleza y la agricultura de una manera funcional y mutuamente beneficiosa, sinérgica, en paisajes multifuncionales y resilientes para la naturaleza y las personas (Informe Planeta Vivo, 2018). Al mismo tiempo, la agroecología ofrece también conocimiento y experiencia para diseñar sistemas alimentarios más robustos y resistentes frente a COVID19 y otras posibles crisis futuras (Altieri y Nicholls, 2020). Ya que junto a producir una diversidad de alimentos nutritivos y rendimientos razonables, la agroecología:

– promueve la restauración del paisaje dentro y alrededor de los sistemas agrícolas creando barreras ecológicas que pueden contribuir a contener patógenos;

– promueve sistemas ganaderos alternativos que dependen de operaciones al aire libre que brindan servicios esenciales del ecosistema y aseguran la salud y el bienestar de los animales, fortaleciendo su sistema inmunológico y reduciendo así la necesidad de antibióticos;

– restablece la capacidad productiva y la autosuficiencia de los pequeños agricultores familiares, ofreciendo medios de vida rurales más atractivos que evitan la migración a las ciudades;

– contribuye a la soberanía alimentaria de la población rural y urbana a través de cadenas de valor más cortas y seguras (hoy en día el 50% de los alimentos consumidos, producidos en el 20% de la superficie agrícola);

– proporciona conocimiento y experiencia para el diseño de sistemas de producción urbanos y periurbanos, asegurando el acceso (estratégico) a alimentos frescos, saludables y de bajo kilometraje, que también pueden reforzar el sistema inmunológico de las personas.

La agroecología implica una forma diferente de hacer política, negocios, investigación científica o activismo. Hace un llamamiento a la participación inclusiva, la creación conjunta de conocimiento, sabiduría o valor agregado horizontalmente, democráticamente. El tiempo de la torre de Babel desde la cual los científicos , los agentes de desarrollo o los responsables políticos enuncian sus verdades ha terminado. El tiempo del diagnóstico recurrente de nuestra crisis alimentaria y ambiental también ha pasado.

Todos los conceptos e informes disponibles para describir nuestros problemas, crear conciencia e influir en los responsables políticos (por ejemplo, los Límites Planetarios, el Estado de Inseguridad Alimentaria, la Evaluación de la Biodiversidad del IPBES, etc.) son seguramente necesarios, pero no suficientes. Necesitamos avanzar hacia la acción, hacia un cambio transformador.

Fomentar la agroecología significa un cambio profundo en la forma en que hacemos ciencia, desarrollo, política. Requiere comprometerse con los movimientos sociales que son el vehículo para el cambio transformador. Los científicos preocupados, incluido yo mismo, tenemos que entender que el impacto real no se mide por el número de citas bibliográficas, índices o factores de impacto. El impacto se mide por la capacidad de nuestras palabras y acciones para provocar el cambio.

Hasta ahora, la agroecología se ha expandido lenta pero firmemente y sin mucho apoyo de políticas, gobiernos, corporaciones, organizaciones internacionales, donantes o la academia. La agroecología crece de abajo hacia arriba. Aunemos fuerzas, aportemos, seamos parte del cambio. La actual crisis COVID19 puede ser una oportunidad para repensar nuestras estrategias.

Referencias

Altieri, M.A., Nicholls, C.I. Agroecology and the emergence of a post COVID-19 agriculture. Agric Hum Values (2020). https://doi.org/10.1007/s10460-020-10043-7

Dolores de cabeza para Bayer

En base a una investigación periodística de Tom Philpott

Paradójicamente, los inventores de la aspirina no paran de sufrir dolores de cabeza desde que adquirieran al gigante de Monsanto el año pasado. Esta entrada resume los principales rasgos de los fallos de la justicia de California, Estados Unidos en contra de la empresa en juicios recientes relacionados con casos de Linfoma no Hodkigniano, que encontrarían en el uso del glifosato su principal origen. Incluimos aquí también los links a las notas originales del periodista en la revista de investigación Mother Jones y a las fuentes de evidencia científica que sustentan estos fallos.  

Los juicios

El miércoles 27 de marzo, el gigante químico alemán Bayer sufrió otra costosa derrota legal relacionada con Monsanto, luego de que un jurado de la Corte de Distrito de San Francisco en los Estados Unidos le otorgara al demandante Edward Hardeman 80.3 millones de us$, incluidos 75 millones en daños, luego de decidir que el uso del herbicida Roundup (glifosato) de Monsanto había causado su caso de linfoma no Hodgkiniano. El juez del distrito, Vince Chhabria, declaró que se trata de un caso “líder”, lo que significa que brinda a los abogados de los demandantes y de los demandados la oportunidad de probar sus argumentos y configurar sus estrategias para otros litigios; actualmente hay 1,600 casos de cáncer relacionados con el glifosato que esperan ser atendidos por el tribunal federal del Distrito Norte de California.

El jueves 28 de marzo se abrió otro juicio sobre glifosato en el Tribunal Superior de California en el que los demandantes, una pareja, afirman que la exposición de largo plazo al herbicida Roundup hizo que ambos desarrollaran un linfoma no Hodgkinano. El suyo es el primero de más de 250 casos de cáncer contra Roundup ya consolidadas por este Tribunal.

En la primera parte del juicio de Hardeman, que concluyó el 18 de marzo, el jurado dictaminó que el demandante demostró mediante evidencia que su exposición a Roundup fue un “factor importante” para causar su linfoma no Hodgkiniano (más información sobre las pruebas puede encontrarse aquí). En la segunda fase, se pidió al mismo jurado que decidiera si Hardeman había demostrado que Roundup es un producto “defectuoso”, que “carece de advertencias suficientes sobre el riesgo de linfoma no Hodgkiniano” y que “Monsanto fue negligente al no usar el cuidado razonable para advertir sobre este riesgo en la etiqueta del Roundup”. El jurado falló a favor de Hardeman sobre los tres.

En una declaración del miércoles por la tarde, Bayer prometió apelar el veredicto, y agregó que “estamos decepcionados con la decisión del jurado, pero este veredicto no cambia el peso de más de cuatro décadas de ciencia extensa y las conclusiones de los reguladores de todo el mundo que apoyan la seguridad de nuestros herbicidas a base de glifosato, que no son cancerígenos”.

Poder de lobby vs. evidencia científica

Las principales agencias reguladoras en los Estados Unidos y Canadá han llegado a la conclusión de que el glifosato no es carcinógeno. Sin embargo, la sustancia continua bajo escrutinio. Apenas unas semanas antes del inicio del juicio de Hardeman, varios investigadores que una vez formaron parte de un panel del gobierno que evaluó la seguridad del glifosato, publicaron un nuevo estudio que sugiere que las personas expuestas a grandes dosis del químico tienen un mayor riesgo de desarrollar linfoma no Hodgkiniano. Dos de los testigos expertos en el caso Hardeman citaron el estudio durante su testimonio (acceder a la publicación).

Los investigadores realizaron un metanálisis de la investigación epidemiológica sobre el glifosato y el linfoma no Hodgkiniano. En un metanálisis, los científicos combinan y analizan datos de varios estudios y buscan tendencias generales en la investigación publicada a la fecha. El equipo encontró un “vínculo convincente” entre la exposición a herbicidas basados en glifosato y el linfoma no Hodgkiniano. El estudio concluyó que las personas expuestas al glifosato en los niveles más altos tienen un riesgo 41 por ciento más alto de contraer linfoma no Hodgkiniano que las personas que no lo son, una medida conocida como “riesgo relativo” en epidemiología.

Rachel Shaffer, coautora del artículo y estudiante de doctorado en toxicología ambiental en la Universidad de Washington, puso ese número en contexto en una publicación de blog: los resultados sugieren que las personas que están altamente expuestas al glifosato tienen un riesgo de aproximadamente 2.8 por ciento de la contratación de linfoma no Hodgkiniano, frente a alrededor del 2 por ciento para la población general.

Una portavoz de Bayer disputó abiertamente los hallazgos del estudio, escribiendo en un comunicado enviado por correo electrónico que no contiene “evidencia científica válida que contradiga las conclusiones del extenso cuerpo de ciencia que demuestra que los herbicidas basados ​​en glifosato no son cancerígenos”. Las agencias, entre ellas la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU., Health Canada y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, han llegado a la conclusión de que es poco probable que el glifosato cause cáncer y continúan permitiendo su uso generalizado. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud, por otro lado, decidió en 2015 que el glifosato es “probablemente carcinogénico para los seres humanos”. Ese hallazgo provocó acusaciones de que la IARC había llegado a esa conclusión al ignorar intencionalmente la investigación no publicada hasta entonces que podría haber exonerado al Glifosato. La IARC rechazó esas acusaciones.

Pérdidas económicas

El precio de las acciones de Bayer se ha desplomado casi un 25 por ciento desde el veredicto de la primera fase el 18 de marzo, y en más del 40 por ciento desde mediados de agosto de 2018, cuando un jurado del Tribunal Superior de California otorgó a la jardinera de escuela Dewayne Johnson 289 millones de us$ en daños después de decidir que la exposición al glifmsato había provocado su linfoma no Hodgkininano. (Más tarde se redujo a 78 millones, aproximadamente igual a los daños decididos en el caso Hardeman).

En general, desde que finalizó su acuerdo para comprar Monsanto en junio de 2018, Bayer ha visto caer su valoración de mercado de alrededor de 100 mil millones de dólares a un estimado de 60 mil millones, según cálculos de Jonas Oxgaard, un analista que cubre la industria química para la corredora Bernstein.

En respuesta a la decisión del miércoles, el gobierno de Vietnam anunció una prohibición de las importaciones de herbicidas a base de glifosato.

Si los jurados siguen decidiendo en contra de Bayer, la compañía enfrentará pérdidas catastróficas. Según el Wall Street Journal, Bayer aún enfrenta demandas de 11,200 agricultores, jardineros y otros usuarios de Roundup. Si cerca de 750 de ellos alcanzan el nivel de los 75 a 80 millones de dólares otorgados a Hardeman y Johnson, los pagos totales se acercarían a 60 mil millones de dólares, equivalente a la actual valoración de mercado de Bayer.

 

Prohíben el Vapam en Francia

Pablo Tittonell

Según un comunicado de la agencia Reuters, el organismo regulador de seguridad de la salud de Francia, ANSES, ordenó la prohibición de productos que contienen metam-sódico (Vapam), ampliamente utilizado en el cultivo de hortalizas, el lunes después de que varias personas se enfermaron, diciendo que representa un riesgo para la salud humana y el medio ambiente.

El descubrimiento de intoxicaciones respiratorias en las últimas semanas entre productores y habitantes de zonas rurales aledañas luego del uso de productos a base de metam-sodio en el oeste de Francia, llevó al gobierno a prohibir temporalmente su uso en espera de una opinión de ANSES. “Después de la reevaluación, ANSES concluye que todos los usos representan un riesgo para la salud humana y el medio ambiente. ANSES acaba de notificar a los productores su intención de retirar las autorizaciones de comercialización para todos los productos de metam-sódico”, dijo el regulador en un comunicado. Aunque se aplica en áreas pequeñas en campos o en invernaderos, estos productos deben usarse en grandes cantidades para ser eficientes, con dosis de entre 300 y 1200 litros por hectárea, dijo ANSES. En 2004, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos consideró el metam-sódico como un “probable carcinógeno humano”.

Qué pasa en el país

En la Argentina, el Vapam (ditiocarbamato) es utilizado como alternativa al Bromuro de Metilo (prohibido en 160 países luego del protocolo de Montreal, al que el país subscribió) para la ´´desinfección´´ de suelos. El producto fue diseñado para el control de artrópodos, algunas malezas y patógenos del suelo, principalmente hongos, y un limitado número de nemátodos parásitos. En otras palabras, para matar todo lo que vive en el suelo, independientemente de su función (en la mayoría de los casos benéfica).

Debido a que su eficacia en la desinfección del suelo es menor a la del bromuro de metilo (que tiene impactos ambientales enormes y presenta toxicidad aguda para las personas), el Vapam aparece en el mercado en formulaciones que lo combinan con otros productos similares, como el Dazomet (tiodiazina). La formulación conjunta es comercializada como MITC. Los comentarios de los productores, sin embargo, dejan entender que ni en combinación llegan a ser tan efectivos como el bromuro de metilo.

Existen en la actualidad métodos eficaces, menos tóxicos y/o más naturales, como la solarización o el uso de extractos naturales, para el manejo de enfermedades, plagas y malezas a partir del pre-tratamiento del suelo. Pero nada reemplaza al ´control´ que se obtiene a partir de la biodiversidad, tanto la diversidad edáfica en términos de artrópodos, nemátodos benéficos y microorganismos reguladores, así como la diversificación productiva a partir de la asociación de cultivos, las rotaciones, la agroforestería, etc.

Otro desafío práctico para la agroecología: encontrar alternativas para el manejo de la sanidad de suelos en cultivos intensivos.