Herramientas para la enseñanza ecológica en nivel medio

Educando el presente para conquistar el futuro

Nada más acertado que apuntar al estrato más joven de la sociedad para conseguir un cambio de paradigma que derive en la sustentabilidad socio-ambiental. Para ello es clave apoyar a los docentes en el camino de la capacitación y transmisión de conceptos a veces complejos. Entendiendo esto, un grupo de profesionales de la Patagonia, pertenecientes a ocho instituciones comprometidas con la conservación de los recursos naturales, la investigación y la educación se lanzaron en el desafío de realizar un libro dirigido a educadores de nivel medio, abordando específicamente la disciplina de la Restauración Ecológica.

LA RESTAURACIÓN ECOLÓGICA COMO PROYECTO EDUCATIVO. APORTES TEÓRICOS Y LÍNEAS DE ACCIÓN. Editores: Miriam E. Gobbi y Alfonso Aguilar. Editorial: educo – Editorial de la Universidad Nacional del Comahue 2019.

Dos integrantes del IFAB (INTA-CONICET) y miembros del GIAASP, Dra. Andrea Enriquez e Ing. MSC. Victoria Cremona, apoyaron al proyecto contribuyendo con el Capítulo II: “El papel del suelo en la restauración de los ecosistemas“, basado en su experiencia en el campo de las ciencias del suelo, la restauración de los ecosistemas y la educación.

La dinámica de la vegetación no es lineal

Publicación reciente:

Easdale M.H., et al., 2019. Trend-cycles of vegetation dynamics as a tool for land degradation assessment and monitoring. Ecological Indicators 107, 105545.

La degradación de la tierra y la desertificación se encuentran entre los problemas ambientales más relevantes en la mayoría de las regiones áridas y semiáridas del mundo. Los sistemas de monitoreo están en el centro de la demanda para respaldar la toma de decisiones y para la evaluación del impacto de los programas de intervención, como los programas de Lucha contra la Desertificación de las Naciones Unidas. Las metodologías actuales para evaluar la degradación de la tierra están en permanente debate y los esfuerzos se orientan al desarrollo de herramientas operativas precisas dirigidas a grandes regiones, como pueden ser la Patagonia, el Monte o la Puna en Argentina. Sin embargo, todavía faltan enfoques rigurosos y sistemáticos para abordar la dinámica compleja de la productividad de los pastizales áridos y semiáridos.

La información satelital ofrece oportunidades para retornar al pasado a estudiar procesos ecológicos para los cuales no se registraron datos en tierra o fueron costosos de obtener. La degradación de la tierra generalmente se define como una disminución a largo plazo del funcionamiento del ecosistema y la pérdida de productividad causada por la interacción de las perturbaciones humanas y ambientales. Si bien es un proceso complejo, que debe involucrar la evaluación de diferentes dimensiones biofísicas, la pérdida de productividad se puede abordar analizando las tendencias de índices espectrales como el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI, por sus siglas en inglés), un buen estimador de la actividad fotosintética de la vegetación. Sin embargo, la mayoría de los estudios hasta la fecha utilizan tendencias monotónicas o lineales para evaluar la degradación de la tierra. El punto es que las tendencias a largo plazo de la productividad de la vegetación pueden exhibir dinámicas unidireccionales (monotónicas), pero también cíclicas (no monotónicas), incluyendo oscilaciones que pueden durar varios años, las cuales no pueden ser capturadas por las tendencias lineales (ver Easdale et al. 2018).

La Tendencia Cíclica es una propuesta que hemos desarrollado para el análisis de series de tiempo de la productividad, que proporciona información sobre movimientos a largo plazo mientras incluye cambios cíclicos en la dirección subyacente a la serie. Evaluamos los ciclos de tendencia del NDVI en Patagonia (Argentina) como aproximación a la dinámica de la productividad de la vegetación, integrando la tendencia y los ciclos de mediano plazo (> 4 años). Utilizamos imágenes MODIS entre los años 2000 y mediados de 2018. Los resultados muestran que los ciclos de tendencia explicaron una porción significativa de la información temporal total (que alcanzó casi el 20%), de la cual la mayoría de los patrones se explicaron por un comportamiento no monotónico (o sea cíclico). Se identificaron cinco patrones principales en la dinámica de la vegetación: Decrecimiento (0,1% del área), Incremento (0,6%), Recuperación (48,8%), Recaída (36,8%) y Sin Tendencia-Cíclica (13,8%). Contrariamente a lo que generalmente se ve en la literatura, los patrones lineales y particularmente las tendencias decrecientes se registraron marginalmente en los últimos 18 años de registros de NDVI en la Patagonia. En cambio, la mayor proporción del área se clasificó como recuperación inicial o avanzada y patrones iniciales de recaída, que se refieren a las fases de un comportamiento cíclico. Estos resultados enfatizan la necesidad de revisar la conceptualización de la evaluación de la degradación de la tierra por medio del uso de información satelital, y en particular, revisar críticamente la capacidad de las tendencias lineales para reflejar la dinámica de la vegetación. Finalmente, proponemos el uso potencial de la Tendencia Cíclica como una herramienta para monitorear evaluar la dinámica de la vegetación en programas orientados a neutralizar la degradación de la tierra.

Dolores de cabeza para Bayer

En base a una investigación periodística de Tom Philpott

Paradójicamente, los inventores de la aspirina no paran de sufrir dolores de cabeza desde que adquirieran al gigante de Monsanto el año pasado. Esta entrada resume los principales rasgos de los fallos de la justicia de California, Estados Unidos en contra de la empresa en juicios recientes relacionados con casos de Linfoma no Hodkigniano, que encontrarían en el uso del glifosato su principal origen. Incluimos aquí también los links a las notas originales del periodista en la revista de investigación Mother Jones y a las fuentes de evidencia científica que sustentan estos fallos.  

Los juicios

El miércoles 27 de marzo, el gigante químico alemán Bayer sufrió otra costosa derrota legal relacionada con Monsanto, luego de que un jurado de la Corte de Distrito de San Francisco en los Estados Unidos le otorgara al demandante Edward Hardeman 80.3 millones de us$, incluidos 75 millones en daños, luego de decidir que el uso del herbicida Roundup (glifosato) de Monsanto había causado su caso de linfoma no Hodgkiniano. El juez del distrito, Vince Chhabria, declaró que se trata de un caso “líder”, lo que significa que brinda a los abogados de los demandantes y de los demandados la oportunidad de probar sus argumentos y configurar sus estrategias para otros litigios; actualmente hay 1,600 casos de cáncer relacionados con el glifosato que esperan ser atendidos por el tribunal federal del Distrito Norte de California.

El jueves 28 de marzo se abrió otro juicio sobre glifosato en el Tribunal Superior de California en el que los demandantes, una pareja, afirman que la exposición de largo plazo al herbicida Roundup hizo que ambos desarrollaran un linfoma no Hodgkinano. El suyo es el primero de más de 250 casos de cáncer contra Roundup ya consolidadas por este Tribunal.

En la primera parte del juicio de Hardeman, que concluyó el 18 de marzo, el jurado dictaminó que el demandante demostró mediante evidencia que su exposición a Roundup fue un “factor importante” para causar su linfoma no Hodgkiniano (más información sobre las pruebas puede encontrarse aquí). En la segunda fase, se pidió al mismo jurado que decidiera si Hardeman había demostrado que Roundup es un producto “defectuoso”, que “carece de advertencias suficientes sobre el riesgo de linfoma no Hodgkiniano” y que “Monsanto fue negligente al no usar el cuidado razonable para advertir sobre este riesgo en la etiqueta del Roundup”. El jurado falló a favor de Hardeman sobre los tres.

En una declaración del miércoles por la tarde, Bayer prometió apelar el veredicto, y agregó que “estamos decepcionados con la decisión del jurado, pero este veredicto no cambia el peso de más de cuatro décadas de ciencia extensa y las conclusiones de los reguladores de todo el mundo que apoyan la seguridad de nuestros herbicidas a base de glifosato, que no son cancerígenos”.

Poder de lobby vs. evidencia científica

Las principales agencias reguladoras en los Estados Unidos y Canadá han llegado a la conclusión de que el glifosato no es carcinógeno. Sin embargo, la sustancia continua bajo escrutinio. Apenas unas semanas antes del inicio del juicio de Hardeman, varios investigadores que una vez formaron parte de un panel del gobierno que evaluó la seguridad del glifosato, publicaron un nuevo estudio que sugiere que las personas expuestas a grandes dosis del químico tienen un mayor riesgo de desarrollar linfoma no Hodgkiniano. Dos de los testigos expertos en el caso Hardeman citaron el estudio durante su testimonio (acceder a la publicación).

Los investigadores realizaron un metanálisis de la investigación epidemiológica sobre el glifosato y el linfoma no Hodgkiniano. En un metanálisis, los científicos combinan y analizan datos de varios estudios y buscan tendencias generales en la investigación publicada a la fecha. El equipo encontró un “vínculo convincente” entre la exposición a herbicidas basados en glifosato y el linfoma no Hodgkiniano. El estudio concluyó que las personas expuestas al glifosato en los niveles más altos tienen un riesgo 41 por ciento más alto de contraer linfoma no Hodgkiniano que las personas que no lo son, una medida conocida como “riesgo relativo” en epidemiología.

Rachel Shaffer, coautora del artículo y estudiante de doctorado en toxicología ambiental en la Universidad de Washington, puso ese número en contexto en una publicación de blog: los resultados sugieren que las personas que están altamente expuestas al glifosato tienen un riesgo de aproximadamente 2.8 por ciento de la contratación de linfoma no Hodgkiniano, frente a alrededor del 2 por ciento para la población general.

Una portavoz de Bayer disputó abiertamente los hallazgos del estudio, escribiendo en un comunicado enviado por correo electrónico que no contiene “evidencia científica válida que contradiga las conclusiones del extenso cuerpo de ciencia que demuestra que los herbicidas basados ​​en glifosato no son cancerígenos”. Las agencias, entre ellas la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU., Health Canada y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, han llegado a la conclusión de que es poco probable que el glifosato cause cáncer y continúan permitiendo su uso generalizado. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud, por otro lado, decidió en 2015 que el glifosato es “probablemente carcinogénico para los seres humanos”. Ese hallazgo provocó acusaciones de que la IARC había llegado a esa conclusión al ignorar intencionalmente la investigación no publicada hasta entonces que podría haber exonerado al Glifosato. La IARC rechazó esas acusaciones.

Pérdidas económicas

El precio de las acciones de Bayer se ha desplomado casi un 25 por ciento desde el veredicto de la primera fase el 18 de marzo, y en más del 40 por ciento desde mediados de agosto de 2018, cuando un jurado del Tribunal Superior de California otorgó a la jardinera de escuela Dewayne Johnson 289 millones de us$ en daños después de decidir que la exposición al glifmsato había provocado su linfoma no Hodgkininano. (Más tarde se redujo a 78 millones, aproximadamente igual a los daños decididos en el caso Hardeman).

En general, desde que finalizó su acuerdo para comprar Monsanto en junio de 2018, Bayer ha visto caer su valoración de mercado de alrededor de 100 mil millones de dólares a un estimado de 60 mil millones, según cálculos de Jonas Oxgaard, un analista que cubre la industria química para la corredora Bernstein.

En respuesta a la decisión del miércoles, el gobierno de Vietnam anunció una prohibición de las importaciones de herbicidas a base de glifosato.

Si los jurados siguen decidiendo en contra de Bayer, la compañía enfrentará pérdidas catastróficas. Según el Wall Street Journal, Bayer aún enfrenta demandas de 11,200 agricultores, jardineros y otros usuarios de Roundup. Si cerca de 750 de ellos alcanzan el nivel de los 75 a 80 millones de dólares otorgados a Hardeman y Johnson, los pagos totales se acercarían a 60 mil millones de dólares, equivalente a la actual valoración de mercado de Bayer.

 

Los pastizales naturales y el cambio climático

Por Andrea Enriquez

Grupo de Suelos y Aguas, Área de Recursos Naturales, IFAB (CONICET-INTA EEA Bariloche), enriquez.andrea@inta.gob.ar

Versión resumida publicada en el suplemento Pulso, Diario Río Negro

Actualmente crece el interés por conocer la contribución que los ecosistemas naturales y los manejados hacen al cambio climático. Las actividades humanas están modificando los ecosistemas dramáticamente y hoy, cerca del 40% de la superficie terrestre natural ha sido reemplazada por cultivos o pasturas. Este proceso  ha aumentado la concentración de ciertos gases con efecto invernadero (GEI), mayormente debido al uso de fertilizantes o al mismo cambio en el uso de la tierra. Sin embargo, la emisión de GEI desde ecosistemas naturales puede ser no despreciable y ameritan ser estudiadas. Esta perspectiva es utilizada a nivel mundial para generar inventarios, modelos predictivos o tomar decisiones de uso o conservación de ambientes.

Pastizales naturales bajo uso ganadero en la Patagonia

La ganadería de tipo extensiva es una de las principales actividades que se desarrollan en las estepas áridas y semiáridas de la Patagonia (Figura 1). Eso hizo que un grupo de Investigación en recursos Naturales del INTA Bariloche se interese en estudiar estos pastizales naturales bajo uso ganadero para entender su funcionamiento y estructura pero también los efectos del uso provocados por parte del hombre.

Figura 1. Sistema de pastizal natural en Patagonia Norte, bajo uso ganadero ovino. 

El ecosistema de estudio

La investigación se centró en los mallines, que son un tipo de humedal continental semipermantenteporque son relevantes para el desarrollo de la economía y calidad de vida de la región debido a su elevada productividad forrajera pero también a los importantes roles ecológicos que cumplen allí, a pesar de cubrir alrededor del 5% del territorio (Figura 2).

Figura 2. Mallín de región ecológica de Sierras y Mesetas: Seccional Casa de Piedra. 

El servicio ecosistémico abordado y objetivo del proyecto

A lo largo del trabajo, se comprobó que los suelos de mallines tienen una alta capacidad para secuestrar (capturar) carbono atmosférico (dióxido de carbono ó CO2) lo cual es una muy buena noticia para el ecosistema en sí mismo a nivel local, pero también colabora en la mitigación del calentamiento global a nivel mundial. Sin embargo, no todos los humedales son reservorios de GEI sino que muchos emiten cantidades significativas de metano (CH4) y otros de óxido nitroso (N2O), dos de los gases con mayor poder de calentamiento del planeta. Es por eso que, el objetivo de uno de los últimos proyectos abordados por el equipo de investigación, financiados por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (PICT 2016-1909), fue estudiar el potencial de los mallines como emisores de tres GEI (CO2, CH4y N2O) bajo dos diferentes escenarios de cambio global: uso de la tierra y cambio climático.

La metodología implementada

Como los humedales son ecosistemas en los que los procesos biológicos y geoquímicos se controlan según el grado de saturación del suelo y según el clima y la disponibilidad de nutrientes, este proyecto contempló una metodología que permita establecer las relaciones causales entre estos parámetros y las emisiones  de GEI resultantes. Los escenarios de cambio global contemplados fueron de uso de la tierra (pastoreo histórico: leve vs. intenso) y de cambio climático (tratamiento de temperatura: control vs aumento pasivo de temperatura con el uso de cámaras abiertas) (Figura 3.A). La metodología de muestreo utilizada (Figura 3.B) y los análisis siguieron las recomendaciones de la GRACEnet (www.ars.usda.gov/research/GRACEnet) ya utilizadas por colegas del instituto de Clima y Agua de INTA Castelar, con quienes colaboramos en este proyecto (http://sepa.inta.gob.ar/gei/).

Figura 3. A) Cámara abierta de policarbonato, implementada para aumentar de manera pasiva la temperatura media del ecosistema. B) Cámara estática cerrada, desde donde se extraen las muestras de aire para calcular flujo de gases de efecto invernadero (GEI).

Resultados preliminares

Se encontró que la producción y emisión de GEI desde los mallines Patagónicos tiene una dinámica que sigue a los patrones ambientales: en invierno, los suelos de mallines están fríos y anegados, lo que les genera falta de oxígeno; en verano, el suelo se drena y la oxigenación es la condición más común, junto a temperaturas elevadas. De esta manera, las mayores emisiones de GEIs se producen durante una ventana de tiempo que coincide con el paso del invierno al verano (aproximadamente 1 mes), cuando el suelo aún está húmedo pero las temperaturas ya son lo suficientemente elevadas como para que el metabolismo microbiano se active. Durante el momento más seco del año, que es también el más cálido, la tasa de emisión de los GEI se ve restringida a la basal o es hasta nula, aunque observamos que eventos de lluvia podrían desencadenar pulsos de emisión desacoplados de la influencia de la freática, especialmente para el N2O.

Los tres gases evaluados tienen diferente poder para calentar la atmósfera, y al compararlos en forma de CO2equivalenetes, se puede concluir que los mallines sí manifiestan una emisión neta de GEIs al ambiente pero que ésta se encontraría entre las más bajas reportadas para variados humedales del mundo.

Además, y en líneas generales, se encontró que los factores de cambio global estudiados afectaron la emisión natural de los GEIs.

En conjunto, los resultados preliminares implican que los mallines patagónicos son secuestradores de carbono atmosférico pero también que no serían grandes emisores de otros GEIs como el metano y el óxido nitroso, comparado a otros ambientes productivos del planeta, pero que el cambio global podría afectar estos patrones de manera significativa.

Posibles usos de la información

El estudio informa sobre las emisiones de GEI desde sistemas naturales en América del Sur, donde los datos de campo son muy escasos o, en el caso de Patagonia Norte, inexistentes hasta la fecha. Específicamente, caracterizar la magnitud de las emisiones de GEI en ecosistemas naturales, es importante para poder comprender los factores que las regulan y desarrollar modelos de simulación que las estimen, permitiendo confeccionar mapas de las emisiones de GEI de todas las regiones con potencial de emisión del país (https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/inventario-nacional-gei-argentina.pdf), o para simular escenarios de uso, manejo o climáticos para encontrar la mejor manera de aprovecharlos. También se podría colaborar en la interna que existe entre sistemas de pastoreo extensivo versus intensivo contemplando el potencial de calentamiento o la huella de carbono de cada kilogramo de carne producida. Siempre es posible utilizar este tipo de información en planes de manejo sustentable o conservación y restauración, en caso de ser necesarios.

Fotos de paisajes:Dra. Mariana Reissig

Glosario:

Cambio Global: es el conjunto de cambios ambientales que se derivan de las actividades humanas sobre el planeta.

Gases de efecto invernadero-GEI: son gases atmosféricos que absorben y emiten radiación dentro del rango infrarrojo. Los principales GEI en la atmósfera terrestre son el vapor de agua, el dióxido de carbono, el metano, el óxido de nitrógeno y el ozono.

Calentamiento global:es el aumento de la temperatura media de la atmósfera terrestre y de los océanos. Un aumento en la concentración de GEI puede incrementar el efecto invernadero natur al del planeta.

Cambio Climático: es la modificación en el clima como resultado del calentamiento global.

 

El universo bajo nuestros pies

La importancia de conocer y preservar los organismos del suelo

Los suelos son la base de los sistemas productivos; sin embargo, pocos de estos sistemas contemplan la preservación de los organismos que contiene. Esta preservación es clave para el desarrollo de sistemas y estrategias productivas en equilibrio con el ambiente, ya que los organismos del suelo llevan a cabo procesos biológicos irremplazables que sustentan la provisión de servicios ecosistémicos.

Por: Valeria Álvarez; Andrea Cardozo; Verónica El Mujtar; Pablo Tittonell

Publicación aparecida en la revista Presencia Nro 70 (2018) – descargar pdf: Álvarez_et_al_2018-Presencia

¿Qué organismos se esconden bajo el suelo y porqué son importantes?

Los suelos son el soporte indispensable de la vida sobre el planeta Tierra, pero lejos de ser una matriz de materiales inertes, son sistemas vivos y dinámicos. El suelo es probablemente la comunidad biológica más compleja y diversa de la naturaleza, no existiendo otro sitio en que las especies estén tan densamente agrupadas. En el suelo las raíces de las plantas, los animales (por ej. lombrices, hormigas) y los microorganismos (ej. bacterias, hongos, protistas) se conectan e interactúan. Estas redes de organismos (comunidades) son clave para el funcionamiento de los ecosistemas naturales y productivos. Las comunidades del suelo (comunidades edáficas) pueden desempeñar este rol central gracias a la enorme diversidad (número y tipo) de organismos/especies que las componen, las asociaciones que forman y las actividades que cada uno desempeña (Figura 1). La importancia de los organismos del suelo se debe a su intervención activa y directa en procesos tales como el ciclado del carbono y los nutrientes (los ciclos del nitrógeno o el del fósforo, entre otros), la degradación e inmovilización de contaminantes o la propia formación del suelo. Esta gran diversidad biológica (biodiversidad) de las comunidades edáficas no contribuye únicamente a la productividad de la tierra sino a una mucho más amplia gama de beneficios que los humanos obtienen de los ecosistemas (servicios ecosistémicos) talescomo la producción de alimentos, fibras y combustibles, la mitigación de gases con efecto invernadero, el control de plagas y enfermedades o la descontaminación ambiental (Figura 1). Además, los organismos del suelo –especialmente los microorganismos– son una fuente valiosa y diversa de recursos para la biotecnología (ej. antibióticos y medicamentos).

 

Figura 1.Organismos del suelo y su contribución a los servicios ecosistémicos. A- Grupos funcionales de los organismos del suelo y procesos del suelo en los que participan. B- Servicios ecosistémicos que dependen de la integridad y la conservación de los organismos del suelo.

 

¿Cuáles son las amenazas más importantes para los organismos del suelo?

La biodiversidad del suelo –es decir el tipo de organismos, su abundancia relativa y las interacciones entre ellos y con las raíces de las plantas– es clave para el funcionamiento de los ecosistemas (Figura 2). Esta biodiversidad varía naturalmente con las condiciones ambientales abióticas (suelo, clima) y bióticas (flora, fauna). En otras palabras, la biodiversidad de los suelos de la estepa patagónica se diferencia, por ejemplo, de aquella de los suelos de los bosques andinos. Sin embargo, los organismos del suelo enfrentan distintas amenazas, siendo las más importantes aquellas asociadas a la actividad humana. Entre ellas se encuentran el cambio climático, la degradación y contaminación de los suelos, la intensificación agrícola y ganadera, el cambio de uso del suelo y las prácticas de manejo. Por ejemplo, la biodiversidad del suelo tiende a ser mayor en los bosques, en los pastizales naturales y en las tierras poco o no perturbadas, que en las pasturas o en los campos cultivados. Estos cambios dependen de las diferencias en las condiciones del suelo en cuanto a temperatura, acidez, humedad, contenido de nutrientes y calidad y cantidad de materia orgánica, por ejemplo, y del tipo de vegetación que crece sobre él. Estos factores ambientales pueden verse alterados por la dinámica natural de los ecosistemas, pero las actividades humanas tienen un efecto muy importante mayormente asociado a la intensidad de dichos cambios, que en numerosas ocasiones superan los umbrales de respuesta natural. Dichas variaciones en las comunidades de organismos del suelo pueden afectar, por ejemplo, la eficiencia de uso y reciclaje de nutrientes y la capacidad de adaptación al cambio climático. Por eso es tan importante no sólo conocer las comunidades edáficas y su funcionamiento sino también desarrollar estrategias productivas que contemplen su preservación.

Figura 2.Organismos del suelo, algunos datos clave a tener en cuenta.

¿Cómo podemos estudiar los organismos del suelo?

Al estudiar a los organismos del suelo se intenta responder a una serie de preguntas básicas: ¿quiénes son?, ¿cuántos son? y ¿qué hacen? La forma más tradicional de hacerlo es la observación –ya sea en el ecosistema natural o en un ambiente controlado (experimento)– y la descripción detallada de lo observado. En este sentido, los avances tecnológicos han permitido observar aquello que es invisible para el ojo humano. Mediante el microscopio, por ejemplo, es posible descubrir el universo de los microorganismos. Aun así, se estima que sólo conocemos entre el 1 y 2 % del total de especies de bacterias y hongos que existen en el mundo. Esto puede explicarse en parte porque muchos de los microorganismos observados al microscopio no pueden diferenciarse por su tamaño, forma, color, etc., a pesar de pertenecer a especies distintas. A la vez, la gran mayoría de ellos no pueden ser reproducidos en condiciones de laboratorio, imposibilitando otro tipo de estudios. Para superar estos problemas se han desarrollado metodologías que permiten estudiar las comunidades de microorganismos sin necesidad de cultivarlos en el laboratorio.  Estos métodos incluyen, entre otros, el análisis del material genético (ADN) que, como en una prueba de paternidad, permite definir el ¿quién es quién? y los análisis de la actividad metabólica, orientados a responder ¿qué hacen? Dado que cada una de estas metodologías brinda información diferente, en la práctica general se usan de forma conjunta para lograr un conocimiento más completo sobre las comunidades del suelo.

¿Qué estudios llevamos a cabo en el grupo en relación a la biodiversidad del suelo?

El objetivo general del Grupo Interdisciplinario de Agroecología, Ambiente y Sistemas de Producción (GIAASP, http://www.giaasp.org) en esta temática es contribuir al conocimiento de la diversidad y distribución de los organismos en los suelos patagónicos. Una de nuestras líneas de investigación se focaliza en la caracterización de la diversidad microbiana (bacterias y hongos) de los suelos naturales y productivos de la Comarca Andina del paralelo 42°. Priorizamos el grupo de los microorganismos por ser el grupo más numeroso y diverso (número de organismos o especies) y por la importancia de las funciones biológicas que desarrollan (Figura 1). Del mismo modo, seleccionamos esta región por la existencia de microclimas y la gran variedad de actividades productivas (Figura 3). En un estudio reciente (estancia de investigación posdoctoral de Bárbara Prack McCormick) realizado sobre plantaciones de frambuesa (Rubus idaeus var.Autumn Bliss) de 12 productores del Camino de los Nogales (El Bolsón), por ejemplo, evaluamos el efecto del manejo del suelo (orgánico vs. no orgánico-fertilización) y de la edad de la plantación sobre la calidad del suelo, estableciendo que el tipo de manejo afecta los niveles de nitrógeno y carbono orgánico (mayores en el manejo orgánico) y que la edad de la plantación afecta el nivel de fósforo y la actividad biológica de los suelos (mayor en plantaciones más antiguas). Este año iniciamos un estudio más extenso considerando distintas estrategias productivas en la región de El Manso (Tesis doctoral Valeria Álvarez) mediante combinación de metodologías tradicionales de caracterización de los microorganismos (biomasa microbiana, actividad biológica y enzimática) con metodologías más modernas como la biología molecular (basada en ADN) o la citometría de flujo (basada en propiedades de la célula como su tamaño y forma) a fin de poder establecer y cuantificar el impacto de las actividades productivas en la biodiversidad de estas comunidades edáficas.

Otra línea de investigación del grupo, impulsada desde la Agencia de Extensión Rural de El Bolsón, es el desarrollo de insumos locales basados en microorganismos eficientes nativos del suelo (bioles). Un biol se obtiene a partir de una fermentación basada en una fuente de carbono y nutrientes (ej. azúcar, melaza, semitín de trigo) y una fuente de microorganismos (ej. mantillo de bosque) en condiciones tales que propician su multiplicación. Su uso se plantea como una práctica agrícola para la transición agroecológica de los sistemas productivos. En este sentido se han iniciado estudios tendientes a evaluar el efecto de su aplicación sobre la biodiversidad de la rizosfera y el rendimiento de los cultivos (ej. rúcula y acelga, trabajo final de la Licenciatura en Agroecología (UNRN) Agustina Mardones).

Figura 3.Diversidad ambiental y productiva de la región de la Patagonia Norte. A- gradientes ambientales de altitud y precipitación, provincia de Río Negro. (https://www.nahuelhuapi.gov.ar/flora.html). B- sistemas productivos representativos de la zona (http://www.iica.int/es/content/comarca-andina-del-paralelo-42).

Un universo por descubrir en la Patagonia

La región norte de la Patagonia argentina –conformada por las provincias de Neuquén y Río Negro– se caracteriza por una amplia variedad de ecosistemas, con gradientes muy pronunciados de altitud y precipitación en unos pocos kilómetros de distancia (Figura 3). Como reflejo de lo que ocurre en la naturaleza, los sistemas productivos de esta región también se encuentran altamente diversificados, encontrando sistemas silvopastoriles, plantaciones forestales, producción de fruta fina y de cultivos hortícolas, etc. (Figura 3). En las zonas de montaña particularmente, todos estos sistemas se encuentran inmersos en una matriz de bosque nativo constituido por coníferas y latifoliadas (ej. ciprés de la cordillera, pehuén, coihue, lenga), cuya composición varía en función de los gradientes ambientales. La expansión de tierras destinadas a la producción sobre los bosques se traduce en procesos de degradación de suelos y vegetación comprometiendo la provisión de servicios ecosistémicos, y con ellos, a la economía regional y al bienestar y desarrollo de las poblaciones rurales. A pesar del rol central de los organismos del suelo en la provisión de servicios ecosistémicos, hasta el momento son pocas las estrategias productivas que consideran su preservación. Más aún, es poco el conocimiento que se tiene de los organismos de los suelos patagónicos, su variación natural en los gradientes ambientales de la región, y los cambios debidos a las actividades humanas. Por tal motivo es que desde el GIAASP de la EEA INTA Bariloche hemos iniciado el estudio y la caracterización de estos organismos. La información derivada de nuestra investigación permitirá a futuro identificar indicadores microbiológicos de la calidad de suelo, establecer sistemas y servicios de monitoreo y asistir en la toma de decisiones y en el desarrollo e implementación de nuevas prácticas productivas que aseguren la provisión de servicios ecosistémicos a través de la preservación de la biodiversidad de los suelos.

Prohíben el Vapam en Francia

Pablo Tittonell

Según un comunicado de la agencia Reuters, el organismo regulador de seguridad de la salud de Francia, ANSES, ordenó la prohibición de productos que contienen metam-sódico (Vapam), ampliamente utilizado en el cultivo de hortalizas, el lunes después de que varias personas se enfermaron, diciendo que representa un riesgo para la salud humana y el medio ambiente.

El descubrimiento de intoxicaciones respiratorias en las últimas semanas entre productores y habitantes de zonas rurales aledañas luego del uso de productos a base de metam-sodio en el oeste de Francia, llevó al gobierno a prohibir temporalmente su uso en espera de una opinión de ANSES. “Después de la reevaluación, ANSES concluye que todos los usos representan un riesgo para la salud humana y el medio ambiente. ANSES acaba de notificar a los productores su intención de retirar las autorizaciones de comercialización para todos los productos de metam-sódico”, dijo el regulador en un comunicado. Aunque se aplica en áreas pequeñas en campos o en invernaderos, estos productos deben usarse en grandes cantidades para ser eficientes, con dosis de entre 300 y 1200 litros por hectárea, dijo ANSES. En 2004, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos consideró el metam-sódico como un “probable carcinógeno humano”.

Qué pasa en el país

En la Argentina, el Vapam (ditiocarbamato) es utilizado como alternativa al Bromuro de Metilo (prohibido en 160 países luego del protocolo de Montreal, al que el país subscribió) para la ´´desinfección´´ de suelos. El producto fue diseñado para el control de artrópodos, algunas malezas y patógenos del suelo, principalmente hongos, y un limitado número de nemátodos parásitos. En otras palabras, para matar todo lo que vive en el suelo, independientemente de su función (en la mayoría de los casos benéfica).

Debido a que su eficacia en la desinfección del suelo es menor a la del bromuro de metilo (que tiene impactos ambientales enormes y presenta toxicidad aguda para las personas), el Vapam aparece en el mercado en formulaciones que lo combinan con otros productos similares, como el Dazomet (tiodiazina). La formulación conjunta es comercializada como MITC. Los comentarios de los productores, sin embargo, dejan entender que ni en combinación llegan a ser tan efectivos como el bromuro de metilo.

Existen en la actualidad métodos eficaces, menos tóxicos y/o más naturales, como la solarización o el uso de extractos naturales, para el manejo de enfermedades, plagas y malezas a partir del pre-tratamiento del suelo. Pero nada reemplaza al ´control´ que se obtiene a partir de la biodiversidad, tanto la diversidad edáfica en términos de artrópodos, nemátodos benéficos y microorganismos reguladores, así como la diversificación productiva a partir de la asociación de cultivos, las rotaciones, la agroforestería, etc.

Otro desafío práctico para la agroecología: encontrar alternativas para el manejo de la sanidad de suelos en cultivos intensivos.